El envase sostenible gana peso en el sector hortofrutícola

La sostenibilidad cada vez está ganando más peso en el sector hortofrutícola. Prueba de ello son los nuevos envases. El embalaje en el sector hortofrutícola está experimentando importantes cambios con el objetivo de mejorar la sostenibilidad en la industria y la conservación del medio ambiente.

En los últimos años en el mercado del sector hortofrutícola hemos encontrado una tendencia consistente en la demanda del envase pequeño, encontrando en la unidad de venta una gran oportunidad de comercialización para la gran distribución. Esto es debido a que los hábitos de consumo han cambiado, las familias son cada vez más pequeñas, de manera que se requiere de envases de uno, dos kilos o incluso de menor peso.

El envase sostenible, una apuesta de futuro

La creciente preocupación por emplear envases sostenibles en todos los sectores hace que el mercado tenga que replantearse algunos vicios y costumbres.

En esencia, lo que se plantea es reducir el uso del plástico en todo el proceso del embalaje.

Una de las novedades que más llama la atención al respecto es lo que se conoce como los envases inteligentes. Este nuevo nicho hace referencia a los envases que cambian de color para advertir cuando un producto sufre algún daño o está defectuoso. Un mecanismo basado en la temperatura, la deformación, abolladuras, entre otros indicadores.

De este modo, los envases pueden garantizar la buena conservación y calidad del producto, lo que es de gran utilidad para el sector hortofrutícola.

Por otra parte, es destacable el auge de los Envases Retornables de Transporte (ERT). Se trata de un packaging reutilizable que jugará un interesante papel en los sectores del embalaje preocupados por la mejora del medio ambiente. Estos recipientes son diseñados para el almacenaje y traslado de productos en repetidos ciclos gracias a una cadena de lavado, apilado y plegado. Para ello, el envase debe regresar a la empresa de origen para que pueda ser utilizado de nuevo y ser aprovechado en el transporte de mercancías. En sectores como el hortofrutícola esta medida contribuye a ahorrar costes y a mejorar en materia de sostenibilidad.

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