Así afecta el clima a la agricultura

Las lluvias, las bajadas de temperatura inesperadas, la nieve o el calor extremo pueden llegar a hacer mucho daño a los cultivos. El clima es uno de los factores medioambientales que juega un papel muy importante en la agricultura, ya que este tiene que ver con las lluvias, las cuales al caer sobre el suelo permiten la absorción de los nutrientes disueltos en  el agua por parte de las plantas, dando como resultado un excelente crecimiento y por ende una producción satisfactoria para los agricultores.

El cambio climático y la agricultura están estrechamente relacionados ya que sus efectos contribuyen a la debilitación del cultivo, contaminación e incluso deshecho de productos debido a los constantes cambios de temperatura y las sequías.

La agricultura es una de las áreas que más está sufriendo a causa del cambio climático. Debido a la la pérdida de espacio para la siembra, la sequía en muchas regiones del país y las inundaciones en otras, generan pérdidas cuantiosas en cuanto a la productividad de alimento para el consumo humano.

Por ello los agricultores están comenzando a adaptar sus sistemas de siembra y cultivos con prácticas efectivas y de poca contaminación como la Agricultura de Precisión. Estas crecientes técnicas en la agricultura facilita al agricultor datos e informes sobre sus cultivos para crear una producción más eficiente. A su vez se reducen los costes de mantenimiento ya que sólo las zona que lo necesitan son tratadas.

Se calcula que el calentamiento global va a afectar de forma diferente a las distintas áreas geográficas cultivables. En algunas de ellas, ligeras subidas de temperatura implicarán la pérdida de fuentes de agua dulce, desertificación y, por tanto, degradación del suelo; 3 factores vitales de los que dependen los cultivos. En dichas zonas, la modernización de las técnicas agrícolas y la transición a cultivos mejor adaptados a climas cálidos y secos parece ser la mejor baza que los agricultores pueden jugar para hacer frente a la crisis, llegando incluso a desplazar la época de los cultivos estivales a otoño o invierno. El cambio de clima también podría favorecer la extensión de plagas y malas hierbas. Este es el caso de la zona sur de Europa, el área mediterránea, y por tanto, de España.

 

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